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  • Cecilia Viana

Si estás aprendiendo un idioma, hablalo como si estuvieses jugando un videojuego


Este es el consejo que nos regala Marianna Pascal, una inspiradora mujer canadiense que puede resultarles conocida a quienes hayan visto la película The Twilight Zone. Pascal era actriz, pero hizo un cambio drástico de audiencia y ahora su público consiste en ejecutivos y equipos de trabajo asiáticos que necesitan mejorar su inglés para sus negocios.


La importancia de la actitud

Según Marianna, la eficacia con que una persona se comunica tiene poco que ver con su nivel de inglés, pero mucho con su actitud. Hay personas que tienen un nivel de inglés bajo, pero que pueden comunicarse muy bien. ¿Cómo lo hacen? Para explicarlo, Marianna compara estudiar inglés con estudiar piano. Cuenta que su hija estudiaba piano, aunque lo detestaba, y sentía terror antes de cada clase por miedo a equivocarse. Volviendo al idioma, algunas personas sienten terror antes de una conversación, por temor a ser juzgados por los errores que van a cometer. ¿Te resulta familiar?


Es muy importante la imagen que cada persona tiene de sí misma. Siguiendo con la analogía anterior, así como un estudiante de piano sabe cómo suena un buen pianista, un estudiante de inglés sabe cómo suena un inglés correcto y cuánto hay que trabajar para lograr tal nivel. Pensar que hablo mal y me falta mucho para llegar a hablar correctamente puede resultar abrumador.


Dos epifanías

En un cibercafé, Marianna observó el comportamiento de un muchacho que estaba jugando uno de esos juegos que consisten en disparar y matar a cuanta persona se cruce, y por la cantidad de disparos y los pocos decesos, dedujo que no era bueno jugando. Sin embargo, el chico lo hacía con gusto, no se rendía, y seguía disparando. Sus amigos lo miraban, pero él no se sentía intimidado, parecía no tener miedo a ser juzgado, al contrario, su sonrisa indicaba que estaba disfrutando. Marianna se dio cuenta de que esa es la clave: la actitud es lo importante.


Otra de sus epifanías ocurrió en una farmacia. Tenía que comprar un producto, y como había tantas opciones y no sabía cuál llevar, decidió pedir ayuda. Habló con dos personas. La primera tenía el típico aspecto aterrorizado de quien se muere de miedo de hablar con un nativo. Marianna le hizo la pregunta, y la mujer le habló muy rápido y le dio tanta información que al final su respuesta fue confusa. Marianna no entendió, así que decidió preguntarle a la otra vendedora. Esta mujer tenía un nivel de inglés muy bajo, pero lo que sí tenía era otra actitud. De hecho, es ella la que le hizo preguntas a Marianna para poder ayudarla mejor. Sus respuestas fueron claras y concisas, ni una palabra más (quizás unas menos, pero el mensaje se entendió - “Your brain OK or not?” -¿qué más hace falta?).


Tras esta experiencia, Marianna deduce que hay dos tipos de comunicadores:

  • Aquellos con un nivel de inglés alto, pero enfocados en ellos mismos y en no cometer errores. Estos no son efectivos.

  • Aquellos con un nivel de inglés bajo, pero enfocados en la otra persona. Estos sí son efectivos.


¿De dónde viene esa actitud negativa?

Según Marianna, el inglés no es un arte que hay que dominar, sino una herramienta que nos sirve para obtener un resultado. El problema es que en las escuelas el idioma no se enseña como una herramienta con la que se puede jugar. Marianna habla de los exámenes y de cómo, por un error de ortografía, una respuesta puede considerarse incorrecta. En otras palabras, se inculca el miedo al error. Pero en la vida real, ¿qué es lo que importa? Entender a la otra persona para poder hacer algo.


Las personas desarrollan cierta actitud hacia el inglés en la escuela, y en la adultez, la trasladan a sus vidas y su trabajo. Esta actitud negativa puede ser perjudicial a la hora de comunicarte: si estás en una conversación intentando darle un resultado a alguien sin cometer ningún error, tu cerebro va a querer hacer muchas cosas al mismo tiempo, y se va a apagar.


Los tres síntomas que indican que tu cerebro se está apagando:

  1. Dejas de escuchar. Alguien te está hablando y vos estás tan ocupado pensando en cómo responder correctamente que no escuchás lo que la otra persona te está diciendo.

  2. El vocabulario que sabés desaparece.

  3. Podés sentirte inseguro porque no te podés expresar con claridad, pero la otra persona puede malinterpretarlo como inseguridad en tu habilidad para realizar tu trabajo.


¿Cómo hablar con confianza?

Cuando hables con alguien, no te enfoques en vos mismo, sino en la otra persona y en el resultado que querés lograr. El inglés no es un arte que debes dominar, sino una herramienta que te pertenece.


No te quedes solo con mis notas, te aliento a que veas la charla Ted de Marianna Pascal, serán minutos bien invertidos.


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